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Recuerdo a T. E. Lawrence. (Lawrence de Arabia)

Thomas Edward Lawrence (T. E. Lawrence) fue un hombre en crisis permanente, buscador y conciliador no fácil de los opuestos que vivían en él- Fue además un hombre con afán de justicia y aventura, al que la política usó ampliamente para traicionarlo después. Todo ello (creo) lo vuelve muy contemporáneo. Nació en Tremadoc, en Gales, hijo de un noble. Sir Robert T. Chapman y de una institutriz que trabajaba en la casa. El padre lo cuidó -con cierta distancia- pero nunca lo reconoció. Y ese fue el primer escollo en su vida. Había nacido en 1888. Tuvo buenos estudios y fue a Oxford, al Jesus College, donde se licenció en Historia en 1910. Ya antes había empezado a viajar con uno de sus maestros, especialista en las civilizaciones del Oriente Medio, David George Hogarth. Bajito, delgado, de cabeza grande, en esos viajes Lawrence llegó a andar más de 1400 kilómetros, buscando endurecer y fortalecer su cuerpo, cosa que logró. Hogarth eraespecialista en el mundo hitita, pero en ese tiempo T. E. Lawrence se dedicaba a tomar notas y a estudiar los castillos  y fortalezas que los cruzados medievales dejaron en la zona. Así surgió su primer libro (técnico) «Crusader Castles», La influencia de los cruzados en la arquitectura militar europea, que sólo vio la luz tras su muerte… A Lawrence le gustó esa tierra árida, y el mundo árabe. Aprendió la lengua y tuvo como amante a uno de los muchachos que ayudaban en las excavaciones, un sirio al que llamaban «Dahoum».  Algo después (hacia 1913) lo llevó conél una vez a Inglaterra. La homosexualidad virilizante de Lawrence será muy clara, pero él siempre fue pudoroso con un tema que no sabemos si llegó a aceptar en sí plenamente… En 1914 (poco antes de la 1ª Guerra Mundial) Lawrence vuelve a Oriente Medio acompañando al célebre arqueólogo Leonard Wooley pero además reclutado por la inteligencia militar británica, para informar sobre el terreno de los movimientos del ejército turco. La Turquía otomana era el Imperio que gobernaba, de siglos, toda esa zona. Cuando en agosto estalle la guerra (Turquía es aliada de Austria y Alemania) Lawrence es destacado como 2º teniente en la Oficina de Inteligencia de El Cairo.  El 5 de julio de 1916 (cuando empieza oficialmente la llamada «rebelión árabe») Lawrence ha tomado contacto con Huseyn Ibn Ali de La Meca y con el emir Faysal -futurorey de Irak- que comandarán la rebelión de las tribus árabes contra el poder turco. Lawrence está con ellos. Su técnica de guerra de guerrillas, su afán logrado de unir a esas tribus, y muchos y atrevidos golpes de fortuna victoriosos, hacen que «Orens» (como le llaman los árabes) vista a menudo como un jeque y reciba el apelativo que le hará mundialmente famoso de «Lawrence de Arabia». Los británicos también están contentos de  sus éxitos y le harán coronel… El episodio más negro de la guerra -para él- llega cuando es apresado, en 1917, en la ciudad turca de Deraa. El gobernador turco de la ciudad, Ali Riza Bey, le propone relaciones homosexuales.(Lawrence es blanco, menudo y de ojos azules). Él se niega y entonces el gobernador lo deja en manos de un destacamento de soldados, donde fue torturado y violado. Lawrence -dicen algunos que con crueldad- nunca lo olvidaría. Logró que Deraa capitulase y conquista (lo que parecía una hazaña enorme) el puerto de Aquaba, en el Mar Rojo. Era a fines de 1917. A fines de septiembre de 1918 ha conquistado Damasco haciendo que se encuentren el general británico Allenby y el emir Faysal. A los árabes se les ha prometido un reino árabe único en la zona, ya derrotado el Imperio Otomano. Pero los políticos no lo cumplirán. Francia y Gran Bretaña (en la Conferencia de El Cairo de 1921) se repartieron todo en diversos protectorados con reyes árabes de adorno, y no es exagerado decir que de aquello vienen los terribles daños que hoy asolan la región. Decepcionado y traicionado, el coronel Lawrence vuelve a Inglaterra, a Oxford, donde escribirá con dudas y renuncios (alguna vez quemó parte del manuscrito) «Los siete pilares de la Sabiduría» (1922), su gran libro autobiográfico de acción y grandes reflexiones plurales. La edición completa y mejor es la de 1926. La leyenda de «Lawrence de Arabia» está servida, pero si tiene admiradores como Winston Churchill y los amigos literatos de Lawrence   (Robert Graves, que escribió un libro sobre él, E. M. Forster que había leído el manuscrito o George Bernard Shaw) el principal enemigo de su fama era el propio y agotado Lawrence.  En 1922 se alista como soldado raso en la RAF, pero apenas un año después, la prensa lo descubre y lo echan. Entra entonces, de nuevo como soldado, en la Unidad de Tanques y pasará algún tiempo en el Indostán. Es ya T. E. Shaw, en honor de su amigo el dramaturgo. Pero el hombre ni se encuentra ni se reconcilia con su tranquilidad. En esos años escribirá una versión abreviada y popular de «Los siete pilares…», «Rebelión en el desierto» (1927), dejando sólo la acción contra la reflexión, una traducción de» La Odisea» que se editó sólo en EEUU, y un libro sobre sus sórdidas experiencias como recluta, «El troquel» (el Ejército troquela a cada individuo insensatamente hasta borrar su personalidad, por medio de fajinas e instrucción inútil) algo que resulta familiar para cualquiera que haya hecho «la mili». En 1928 (cuando el libro estaba acabado) su lenguaje directo, duro, y las cosas que narraba en capítulos breves, lo hubieran hecho muy nuevo, pero Lawrence no lo publicó por respeto a los altos mandos y solo salió póstumo en 1936 y censurado en sus expresiones duras. Hasta 1973 no se editó la versión real, aunque hoy nos parezca inofensiva. A partir de 1930, solitario, Lawrence vivió en una casa de Clouds Hill, en Dorset. Le gustaban mucho las motos y la velocidad. Seguía huyendo de la notoriedad y de sí mismo.  A mediados de mayo de 1935 tuvo un grave accidente con su moto cerca de Wareham (parece que para no chocar con alguien) y días después murió , el 19 de mayo de 1935, como un héroe nacional. Se le enterró en la iglesia del pueblo y sobre la tumba hay una estatua yacente de «Lawrence de Arabia» es decir, vestido de jeque árabe… Hay buenas versiones españolas de todas lasobras de Lawrence y de su epistolario, las primeras publicadas en Argentina y debidas a Victoria Ocampo, que conoció al hombre, y las más recientes en España -Huerga y Fierro- en traducción y con prólogos de María Cóndor. Evidentemente Lawrence sigue siendo un contemporáneo inquietante. Y el mundo árabe sigue peor que revuelto, Lawrence conocía bien las primeras causas.  «Los siete pilares de la Sabiduría» se abren con un poema-dedicatoria a «Dahoum» . Selim Ahmed, vienen las iniciales.  Recordémoslos ahora. No están lejos…

(A pesar de algunas inexactitudes y de que el físico de los protagonistas coincida poco, sigue siendo notable la película de David Lean de 1962, «Lawrence de Arabia» con un gran Peter O’Toole).


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