Imagen de artículos de LAdeV

Ver todos los artículos


RECUERDO PARA MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN

Manuel Vázquez Montalbán (1939-2003) murió ya hace mucho, en un mes de octubre también, de un infarto fulminante en el aeropuerto de Bangkok cuando hacía escala de regreso a España desde Australia, donde había recorrido varias Universidades. Es de suponer que hoy Vázquez Montalbán, catalán que apostó siempre con su seria ironía por una Cataluña abierta y bilingüe, estaría triste sino horrorizado por gentes salvajes y necias como Torra o Colau -lo peor- que harán cualquier cosa por destruir lo que costó tanto levantar. Políticos (como tantos hoy) de la peor ralea. Jamás Cataluña ha sido (con pocas excepciones) tan mediocre como ahora… Pero dejemos las penas pensables pero no pensadas por Vázquez Montalbán. Él se quiso siempre poeta, pero esa resultó siempre su faceta menor. Sabía (recuerdo una comida en que algo hablamos de eso) que su anhelo poético, no terminaba en los frutos ambiciosos que deseaba- No obstante la pequeña colección Poesía Portátil -que ahora edita Radom House- acaba de reeditar su libro/poema «Praga» (1984), probablemente uno de los suyos más ambiciosos -no falto de surrealistas elementos novísimos-  donde la ciudad es metáfora de mezclas, genios, desolación, grandeza y horrores: digamos Praga/Kafka o Praga «siempre más alta/ la bandera de la ciudad vencida».  Es y no es un gran poema -acaso le falte voz personal- pero importa, y según declara tardó casi diez años en escribirlo. No obstante (novísimo por añadidura algo raro, no sólo en Castellet sino en el conjunto generacional) la poesía toda de Vázquez Montalbán (Manolo) cabe en un volumen no muy grueso…

Temo -por él en parte- que más que como poeta estricto (aunque ahí está) Vázquez Montalbán sea a justo título recordado como novelista, siempre ameno y fácil o complejo, según la ocasión, y desde luego como periodista todo terreno en artículos o en libros muy oportunos. Sus novelas policiales con el detective-gastrónomo Pepe Carvalho, a veces me gustaban más y otras menos, aunque la facilidad le salía a chorros como en «Los mares del Sur» (Premio Planeta 1979) aunque yo -y otros- prefiramos «Galíndez»  una novela de mucho más calado. Alrededor muchos libros varios, testimoniales como «Mis almuerzos con gente inquietante» o «Crónica sentimental de España», entre tantos. Manolo Vázquez fue en efecto un escribidor afortunado y todo terreno, que se manejaba espléndidamente con la actualidad, el intríngulis y la prosa más ágil. Estos tiempos feos no son ya los suyos, pero se echa en falta -yo no fui estrictamente amigo, pero lo traté a menudo- su rigor, su amplitud de miras, su izquierdismo generoso, su idea del horror nacionalista en todos o casi todos los ámbitos. Lean (relean) «Praga», tan cerca y tan lejos: «o acaso no sea Praga una ciudad una sinfonía/ ni la Historia ni una vida ni este libro/ acaso sea simplemente una metáfora».


¿Te gustó el artículo?

¿Te gusta la página?