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RECUERDO: LUIS ANTONIO Y LA UIMP

Luis Antonio de Villena fue muchos años ( más de diez) un asiduo y casi familiar, todos los veranos, de la UIMP -Universidad Internacional Menéndez Pelayo- de Santander. Fueron los tiempos lúdicos y brillantes -años 80- del rector Santiago Roldán, al que se apodaba familiarmente El Curri. Luis Antonio dio todos los veranos conferencias varias, era muy solicitado por los medios, y también dos veces al menos, fue director de cursos. El último (1989) se llamó: “El arte de la juventud, la juventud del arte”. Fue un éxito que junto a autores de más fuste (José María Álvarez, Vicente Molina, Mathieu Lindon) una entonces muy en boga Alaska, diera una conferencia titulada “El arte del petardeo”. Presentada por Luis Antonio, Olvido comenzó diciendo: “Yo soy una petarda”. Aunque ese curso fue aún aprobado por Roldán, el nuevo rector fue el luego asesinado por ETA, Ernest Lluch, un socialista acaso demasiado serio -creo que no entendió el concepto “Universidad de verano”- y por ello le gustaba poco la herencia menos formal de Santiago Roldán. Los dos murieron ya. Luis Antonio habló un día con Lluch tratando de explicar que la aparente frivolidad no lo era tanto, y si ciertamente logró la simpatía del nuevo rector, nuestro Luis Antonio no logró convencerlo. Su última conferencia (un ensayito publicado después varias veces) se titulaba “Territorios de inmadurez”. Está en su libro (Pre-textos) “Lecciones de estética disidente”. A partir de 1990, Luis Antonio sólo fue a la UIMP cuando lo invitaban y ahora está lejísimos de lo que fue. Creyó nuestra amigo -tras diez años seguidos en la Menéndez Pelayo- que ese ciclo suyo se cerraba. Luis Antonio tendrá muchos defectos pero jamás ha sido un trepa ni le ha gustado subir la cucaña. Cosas de educación, asimismo, pues en una formación de chico rico -aunque ya no lo fuera tanto- a Luis Antonio le enseñaron, lejos de las prácticas hoy tan comunes, que era de mal gusto el pelotilleo, y ya desastroso y vil, lamer los pies del poderoso de turno (cuando no otras partes más íntimas) con tal de medrar el vil trepa y a menudo su mujer asimismo y sus adláteres. ¡Ay, mi querido Luis Antonio, qué mal te prepararon para la sandia vida moderna, llena de trepadores de toda laya! Pero es bueno recordar un tiempo ya tan remoto como en general feliz. Lo reconoce, Luis Antonio también ligó dentro de la Menéndez Pelayo. Esta foto frívola (de 1984 o 1985) muestra a nuestro Villena en una pose muy de Luis Antonio. Salió en un libro de muy bellas fotos, que editó la propia UIMP. El fotógrafo era el encantador Juantxu Rodríguez, un muy buen profesional, al que mataron los gringos, cuando fue a cubrir la invasión yanqui de Panamá, para echar al dictador Noriega, y claro seguir ellos moviendo la ganancia. ¡Qué mundo! Por ello es bueno recordar o revivir la fugaz felicidad.


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