Imagen de artículos de LAdeV

Ver todos los artículos


Obama y los suspiros.

(Este artículo de publica en todos los periódicos del grupo Promecal).

Particularmente me alegro de que las presidenciales EEUU las haya vuelto a ganar Barack Obama. Porque las presidencias demócratas suelen ser más tranquilas para el mundo (hablamos del Imperio de hoy) que las republicanas, siempre más mandonas y aguerridas. No olvidemos que las actuales guerras de Afghanistán y de Irak, que los americanos están perdiendo              – porque cuando nos vayamos todos las cosas quedarán peor que estaban- las inició un presidente republicano, Bush Jr., a quien los propios norteamericanos tienen como uno de los peores mandatarios de su historia…

Pero no olvidemos que Obama forma parte de la actual crisis económica y que eso se ha notado en quienes han dejado de votarle o en quienes le han votado (porque veían peor a Romney) pero entre suspiros. Lo ví en televisión: Una mujer –que votaría a Obama- se quejaba de que hubiera dado dinero público para salvar bancos y no para evitar la pobreza de muchos. Allí también hay deshaucios expeditivos. Y es que la gente –la gente común, no demasiado ideologizada- está bastante cansada de la política y de los políticos, en todas partes. Porque las cosas no van a mejor pero ellos siempre salen a flote y porque la gente cree en la democracia pero no sabe si la actual democracia occidental es tan limpia, clara y sana como nos venden. La gente desea cambios en el sistema (eficacia, claridad, transparencia) pero todavía no acierta a decirlo con precisión y esos son los suspiros de tantos votantes –no hablo de la abstención- que votan porque creen en el voto pero lo hacen sin ganas o como se dice aquí “tapándose las narices”. A la hora de las elecciones hay cada vez (en nuestra area cultural) mayor número de desencantados, aunque voten, es decir, mayor número de gente que vota suspirando, con hondos suspiros de resignación y tedio. Preguntas y casi todos responden (mirando al lado que sea) no, no me gusta mi candidato. Pero entre lo malo y lo peor, pues me quedo con lo malo. Toda la gama –muy amplia- que puede darse entre los votantes que al hacerlo suspiran hondo con desencanto, amargura o hasta impotencia y rabia , es seña clara de nuestro hoy político. La gente no está contenta (ni con Obama, siempre hacemos abstracción de los forofos) y saben que hay que cambiar. Que necesitamos cambios urgentes. Pero apenas se ven y tampoco sabemos pedirlos. Suspirar no basta.


¿Te gustó el artículo?

¿Te gusta la página?