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MELANCOLÍA

Roger Bartra (1942), mexicano, hijo de español catalán exilado en aquel país, lleva bastantes libros brillantes -algunos publicados por Anagrama- dedicados a la melancolía, su historia mental, vital y cultural. Ahora Pre-Textos publica otra librito suyo, pequeño, que es como epílogo o conclusión de lo anterior, mucho más abundoso, “La Melancolía moderna”, en su mayor parte apuntes lúcidos (más que ensayos de cuerpo sólido) sobre el papel de la melancolía en artistas y personajes más modernos, desde Artemisia Gentileschi hasta Samuel  Beckett -que llega a la absurdidad melancólica- pasando por notables y dramáticos pintores como Piranesi, Munch, De Chirico o Hopper -que además sufrieron de melancolía en su propio vivir, Hopper pasaba días mudo, sentado delante de una tela que no pintaba- llegando hasta poetas como Poe (“El cuervo” es un poema melancólico por antonomasía, “nunca más”) pasando por políticos como el norteamericano Lincoln -que sufrió fuertes crisis de melancolía- o el británico, Winston Churchill, de aspecto tan potente, que llamaba a sus crisis   mi “perro negro”. Aunque breve, este libro sobre la melancolía, abunda en razones: “Tenía razón Graham Greene cuando definió la melancolía como la creencia lógica en un futuro sin esperanza.” Tiene relación con el estupendo prólogo a su libro, del mismo Bartra, “Viaje por un río negro”, donde relaciona la melancolía con las crisis de ahora mismo, el descrédito de los políticos, el horizonte oscuro, la democracia mal entendida, la chapuza populista, los ínfimos niveles de cultura y de civismo, en una población cada día más roma y desencantada de todo. ¿Las fiebres de los sábados nocturnos, su diversión grosera, no indican falta de esperanza y un chabacano “todo vale”, que encubre tremenda melancolía y falta de porvenir vivible? Ahí (aquí) sigue la no siempre aristotélica melancolía. La “atra bilis”. Y nuestro mundo más cercano y pobre -mentalmente- la supura. Bartra es aquí muy brillante: “Pero sin duda una parte del mundo actual está afectada por una grave descomposición de la política, se encuentra ahogada por la hiperinformación y en el aburrimiento profundo”. “Los nuevos tiempos han traído también desesperación y tristeza por el mal funcionamiento de la democracia. Ello ha ocasionado que surjan y se fortalezcan alternativas populistas de derechas y de izquierdas.” Vacío melancólico.  “Los medios masivos de comunicación e información, arropados por la libertad de expresión, contribuyen a desorientar o a manipular a la ciudadanía” (inculta). Lúcido librito “La Melancolía moderna”. Cuando el horizonte ni se presiente ni se ve sino como problemático o malo, se incuban y brotan el desencanto, la acidia y la más fea melancolía.


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