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¿Malos tiempos LGTB?

(Este artículo se ha publicado en el número último de la revista «Shangay»).

En parte lo venimos oyendo hace no escaso tiempo: en muchos lugares emblemáticos de América y de Europa, célebres librerías LGTB han echado el cierre. No hay negocio. Aquí nuestra militante Mili de “Berkana” publica menos que antes y a quien quiera oírle le dice que el negocio va mal o muy regular y que las chicas hacen más por salvarlo que los chicos… También lo sabíamos, hoy las mujeres (en general) leen más que los hombres y el colectivo gay más visible, el discotequero, no ha visto un libro ni por el forro… ¿A qué engañarnos?

Pero el mal que muchos ven avecinarse sobre el colectivo LGTB es más político y social que cultural, siendo lo cultural tan desastroso. Imaginan que si gana el PP (como vaticinan tantas encuestas, aunque nunca se sabe) el colectivo LGTB entraría en una marcha atrás muy clara porque los “populares” han dicho que modificarán leyes como la de matrimonios del mismo sexo. Yo (con todo) no creo que el PP sea tan torpe. Con la que le va a caer encima –si gana- entre problemas económicos, sociales y de calle (habría muchas más manifestaciones) me parece absurdo que toquen leyes que no les tienen porqué molestar. Aunque peores cosas se han visto. Lo que sí es seguro (y por eso el colectivo LGTB tiene que pensar muy bien el voto que mejor le convenga y no abstenerse) es que para el mundo LGTB no habrá ni un duro más. Todo se quedará parado y requeteparado. Primero porque al PP el mundo LGTB le gusta poco o muy poco. Recordemos cómo las pasó aquel heroico militante “pepero” al que medio abandonaron: Carlos Alberto Biendicho. Y en segundo lugar porque el poco dinero que haya para ayudas (es Bruselas quien manda y no Rajoy) se lo darán a las hermanitas de la Caridad o a cualquier aguerrida rama del aguerrido Opus. Las poquitas ayudas se quedarán –no lo olvidéis- en manos de organizaciones católicas. Así es que sida, preservativos o seropositividad no tendrán más que buenas palabras sin contenido… Por ello es verdad de la buena que debemos ajustarnos (más) todos los cinturones y pensar que el mundo LGTB irá a peor, por lo menos por contumaz inmovilismo.

¿Y qué culpa nos cabría a gays y lesbianas de ese anunciado retroceso? Más de lo que parece. Hace años que advertimos desde esta tribuna del estupendo “Shangay” (que por cierto cumple 18 años, felicidades) que el colectivo LGTB –sálvense las pocas expeciones pertinentes- creía vivir en el reino de Jauja y había olvidado (¡y hasta qué alarmantes niveles!) su historia, su cultura y su necesidad de seguir militando. No todo estaba ganado ni lo está, como empezamos a ir viendo. Muchos gays de festolina y juerga sabadera, algún día se echarán las manos a la cabeza, diciendo: ¿Pero qué ha pasado aquí? ¿porqué nos dejan de lado? Pues porque no lees , chato, ni te informas ni discutes con los amigos para saber más, y el negro telón que varios te anunciábamos se habrá hecho horrenda realidad. ¿Hasta cuándo? Por de pronto hasta que aprendáis a leer y a protestar. Ojalá me equivoque. ¡Y otro brindis por Shangay, la casa de tod@s!


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