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MACHADO, LA FOTO FINAL

(Con motivo de los 80 años de la muerte de Antonio Machado en Colliure, en el sur de Francia, donde  lógicamente está enterrado, expulsado tristemente de su país por una guerra bestial, que algunos aún intentan revivir, malaestirpe, traigo este poema que apareció en “Imágenes en fuga de esplendor y tristeza” (Visor, 2016), por poco tiempo mi último libro de poemas, y que debe abrirse -como ocurre en el libro- con esa terrible y desoladora foto final… Respeto a Antonio Machado igual que respeto a Manuel, que lo sobrevivió.   

 

Siempre me hirió esa foto. También la vergüenza es una herida.

Y yo muchas veces, en mi juventud, me avergoncé de la España

de mi nacimiento y mocedad. Hoy, temo que las cosas no han mudado

tanto. Antonio Machado, un mes antes de su muerte, embarcado

en el horror del exilio junto a su madre anciana y a algunos leales

(el singular Corpus Barga entre ellos) parece el decrépito viejecito

que aún no es. Sólo tiene 63 años, pero además del torpe aliño

indumentario y la pobreza de quienes dejan todo atrás, hay un halo

terroso y a la par suciamente sublime de acabamiento. El hombre

al borde de las lágrimas que no verterá, se está diciendo mudo:

Todo terminó y de nuevo perdimos. Perdió la República y su sueño

de una nación distinta y libre, orgullosa de su inteligencia y desatada

de curas, señoritos y esa derecha áspera y obtusa, la más tosca de

Europa. Se perdió el trabajó de mi vida (pero acaso se pierdan todos)

y las ilusiones de amor, que fueron vanas o breves o nunca existieron…

Y el poema deja los mundos sutiles para barrenar el granito de

las trincheras y las explosiones criminales… ¿Palabra en el tiempo?

Cierto. Pero yo no estaré y las rosas de Ronsard serán menos bellas.

Al pobre hombre de la foto (de mal andar, seguro) sólo le queda

derrumbarse y entregar el ánima al desierto y a la tumba sin ruido…

Hasta el amigo Juan Ramón –que lo respetaba lejos- tendría piedad

de él, deseado y deseante como el Hombre que no nace aún…

Fin de un tiempo, de un mundo, de una idea liberal de la vida,

Machado es la imagen de este presente nuestro, de este universo

en el que regentea la canalla, la ignorancia, la vulgaridad, el crimen

y también la estupidez, por supuesto. Antonio de la rabia y de la idea,

nada queda. Todo se agotó. Lo mataron y esquilmaron todo. Como

no resta sino gentuza y lodo y cuatro orates en la claustral biblioteca.

Descansa, túmbate, no pienses, no digas, duerme. Rompo la foto. Y lloro.

 

 

 

 

 


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