Imagen de artículos de LAdeV

Ver todos los artículos


LUIS VIDALES, NOTABLE POETA COLOMBIANO

Creo que en España no se ha conocido mucho la obra singular y varia de un poeta (y revolucionario) colombiano que se inició en las vanguardias, e hizo uno de los libros más notables del momento, Luis Vidales (1904-1990). Vidales nació en Calarcá en la zona del eje cafetero de Colombia, el Quindío. Estudió en Bogotá y su vida se mueve entre el fervor poético, el gusto por la modernidad y un afán revolucionario -fue uno de los fundadores del Partido Comunista de Colombia- que si parece comprensible en los años 30, hoy se ve casi como un error o algo menos interesante -aunque su calidad poética siempre es notable- porque Vidales elogia y canta, no sólo al proletariado, sino personas y situaciones cuyo lado oscuro o siniestro, ahora se ha hecho evidente: desde Fidel Castro y su revolución cubana -más que fallida- a la guerrilla y a los guerrilleros como Ché Guevara, que bajo el halo romántico con que se lo miraba en los finales 60 -cuando yo llegué a la Universidad- hoy sabemos que fueron personajes crueles y sin ningún empacho en matar. ¿Cómo cantar -pero el poema es antiguo- a la bien difunta Unión Soviética? Aunque mucha poesía de Luis Vidales, desde lo novedoso a las evocaciones de infancia o los juegos con estrofas diferentes, son muy otra cosa. Su libro por antonomasia (que gustó a Huidobro y a Borges) es «Suenan timbres» de 1926, una de las obras vanguardistas básicas en América Latina. Después de ese libro, y aparte de publicaciones en revistas, la vida azarosa, con cárceles, exilios, remansos y luchas de Vidales, le hace tardar en publicar, convirtiéndose entonces (ya mayor) en una suerte de clásico controvertido. Pues si «Suenan timbres» suele cosechar unanimidades, no ocurre lo mismo con el resto distinto de su obra. Visor acaba de publicar -al cuidado  de José Luis Díaz Granados- una muestra amplia de todos esos versos con el título «Suenan timbres. Antología poética 1926-1986». Luis Vidales puede resultar extraño o ingenuo hoy en el fervor marxista de «La Obreriada» de 1978, su poesía  política, aunque algunos de los poemas sean de los años 30 o de los 60. Pero su fervor es difícilmente compartible : «Hoy en Rusia es primavera la Historia». La historia no acaba ahí, afortunadamente, pues vienen después libros sobre él mismo como personaje opositor, «Poemas del abominable hombre del barrio de Las Nieves» o el mucho más íntimo «El libro de los fantasmas» ambos -aunque también sin duda con poemas más antiguos- de 1985. «Vale más vivir que haber vivido» (comienzo de un soneto), «Nosotros los vivos somos los fantasmas auténticos». Poemas de hermosa evocación lejana, como «Música de cámara para la aldea perdida», que es su nativo Calarcá, en un poema largo fechado en 1964. Es decir, el poeta revolucionario no dejó nunca de ser, asimismo, un poeta de nostalgias e intimidades. Aunque muchos sigan prefiriendo «Suenan timbres» y sus imágenes novedosas: «Por medio de los microscopios/ los microbios/ observan a los sabios». «Gatos negros/ que caen de la luna». «Poema de las voces errantes» o «La noche» («El día es lo más ciudadano que hay.(…) Pero la noche -ah, caray-la noche es lo más inculto que se conoce hasta hoy.(…) ¿No habrá quien colonice la noche?».  «Metodología de la tristeza. Siempre la encontraba llorando a solas. Hasta que descubrí que lo hacía para sentirse acompañada.»  Luis Vidales fue el activo poeta de un tiempo convulso, y respondió a su modo. No es un poeta de hoy, de ahora. Pero fue un poeta importante. Aquel Luis Vidales que llamaba la atención en Bogotá en los primeros años 20 del siglo XX. Lejos. Toda poesía importante se debe conocer.


¿Te gustó el artículo?

¿Te gusta la página?