Imagen de artículos de LAdeV

Ver todos los artículos


“¡Los políticos!”

(Este artículo se ha publicado el viernes en todos los periódicos del grupo Promecal.)

Tanto la crisis económica en sí (que está resultando grave, larga y más que penosa) como cuanto trae consigo de dificultades de vida para cientos de miles de ciudadanos –sueldos recortados, empleos suprimidos, paro en aumento, deshaucios, falta total de esperanza- más la certidumbre de cuánta gente poderosa ha robado,y no poco, sin que se vislumbre un castigo ejemplar, todo ello hace que la clase política en su conjunto goce de bajísimos índices de popularidad, y en consecuencia, del explícito desprecio y desdén de muchos cuidadadanos, que no ven en los políticos la solución, sino el problema. Lo habrán oído más de una vez: alguien habla de penalidades del país o propias y el interlocutor exclama, desdeñoso y cansado: “¡Los políticos!”

Como es lógico –lleva más de un año gobernando y no se ven mejoras- los más afectados son los políticos del Gobierno, que en mucha gente despiertan verdadera contrariedad. Pero la oposición (aparentemente muy poco eficaz) no sale mejor parada. El país sufre y se desangra –cada vez hay más miedo- y nadie parece dar con la solución. Ya hay quien dice y es de derechas (Berlusconi, mal ejemplo): “Nos hacen esclavos de Alemania”. Tiene que pasar algo, oyes por muchas partes. Así es imposible continuar. Principales acusados: los políticos , sin color ni siglas. Quizá debiera decirse el Fondo Monetario Internacional, a quien todos obedecen, pero la gente está menos informada de los muy poderosos intríngulis económicos. Este desdén y desprecio por los políticos en general, aunque comprensible, no es bueno. Despierta un fondo ácrata, que en España nunca ha estado falto de tirón, y la acracia suele estar mal organizada; pero igual puede remover (aunque al pronto no se vea, se ve mejor lo contrario) un tirón fascistoide que venga a decir –por ahí empieza- que políticos y partidos no sirven para nada. Y el salvapatrias (que es un político) habla mal de la partitocracia. Digo que estos son males que se pueden seguir del actual desdén por los políticos, otro puede ser una fortísima abstención (“¡qué más da!”) y otro, ya apuntado, la revuelta ciudadana, como hace años en Argentina… Todo esto es malo, porque la crisis económica está siendo horrible, pero el fuerte desinterés ciudadano por la clase política (a la que incluso se tacha de corrupta) sólo pueden corregirlo los políticos mismos, con conductas cívicas impecables e intentando (hasta desgarrarse las uñas) buscar soluciones que no dañen más lo ya tan dañado.


¿Te gustó el artículo?

¿Te gusta la página?