LECTURAS DE VERANO: “CINCO HORAS CON MARIO” de MIGUEL DELIBES
(Este artículo se ha publicado en El Norte de Castilla)
Quizás el mucho éxito que tuvo como obra teatral más delgada, ha hecho olvidar algo una novela de Miguel Delibes (1920-2010) que si no es la mejor de sus novelas, sí es una obra psicológica notable. Hablo, claro, de “Cinco horas con Mario”. Cuando yo era alumno de Filología Románica – 1972- este era uno de los libros de lectura obligatoria, como
por ejemplo “La tía Tula” de Unamuno. Yo no era un devoto, en ese momento, de la novela española de postguerra, y leí el libro –queda dicho- por obligación. Pero la lectura me atrapó porque Delibes (dentro de sus inmensas diferencias) tenía algo muy barojiano: Cuando se comienza una de sus novelas no se puede dejar porque la prosa arrastra con una elaborada sencillez y por sentir como el autor se mete dúctilmente en el ánimo de los personajes. Publicada originalmente en 1966 (no fue teatro hasta 1979, dirigida por Josefina Molina e interpretada por Lola Herrera) “Cinco horas con Mario” es, en ese monólogo de cinco horas, una perfecta plasmación, desde una provincia, de la vida española del momento, vista desde una burguesía
acomodada con claras inquietudes aperturistas.
Carmen Sotillo (a ratos Menchu) se queda viuda casi súbitamente a los 44 años. La novela retrata las horas que Carmen pasa ante el cadáver de su marido Mario, catedrático de instituto, rememorando casi a veces en un falso diálogo, lo que han sido sus vidas, como tantas, más felices y más desdichadas a la par de lo que suele creerse. Mario, a ratos periodista y de clara vocación intelectual, fue un hombre que se quiso comprometido, al que le importaban los demás. Pero, ¿le importaba de modo igual Menchu, su mujer? El viejo y renovado problema de “las dos Españas” se viene así a dar
la mano, a entrometerse, en la vida de un matrimonio que en rasgos generales parece bueno, pero al que han faltado muchas cosas. La incomunicación entre marido y mujer, el hecho de que el hombre la haya dejado a ella no pocas veces fuera, incluso su falta de atrevimiento en muchos temas, es una de las cosas que le pesan a Carmen. ¿Fue mal marido Mario? Sin duda no. Pero en la hora del recuento, parece que faltaron tantos hechos… ¿O todo eso que echa de menos ha de apuntarlo también a su propia cuenta? Porque si Mario no fue perfecto, Carmen tampoco lo es. ¿Debió ser más rebelde o más sumisa? Vemos, como con el desarrollo del
soliloquio de la mujer, tanto el personaje como los temas van ganando matices y enjundia. De forma que lo que al inicio resulta básicamente individual, deviene el análisis de las circunstancias de un mundo y un país, que es en ese instante el que es. Fluidamente, Delibes se mete en la idiosincrasia de la mujer, en los límites del hombre y en una sociedad que pide novedades que no terminan de verse. Sin el menor desdén por la obra de teatro, la novela “Cinco horas con Mario” va más lejos. No sé (no creo) que sea la mejor novela de Delibes pese a su bienhechura. Yo prefiero “Los santos inocentes” (1981) por ejemplo, o la mucho más ambiciosa, “El hereje” (1998). Brillo mate estupendo.
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