Imagen de artículos de LAdeV

Ver todos los artículos


LAS HOJAS MUERTAS (LES FEUILLES MORTES)

Jaime Gil de Biedma se refería a menudo a cuanto le había gustado y entristecido la llamada “canción francesa” de la postguerra. Especialmente  la titulada “Les feuilles mortes” (Las hojas muertas) letra del poeta y guionista Jacques Prévert (1900-1977) y música del compositor nacido en Hungría, Joseph Kosma (1905-1969) que se exiló y se hizo ciudadano francés en 1946. Un año antes se estrenó -justo al fin de la 2ª Guerra- su más emblemática canción, esa “Las hojas muertas” que cantaron muchos cantantes, pero que yo adoro en la versión de un Yves Montand ya no joven: “Oh! Je voudrais tant que tu te souviennes…” (Quisiera tanto que te acordaras…) Alguna vez Jaime Gil y yo, en viejas noches largas, terminamos cantando esa canción que ambos nos sabíamos de memoria. La canción francesa de la época y algo después tiene grandes compositores e intérpretes, casi todos fallecidos ya: Prévert, Brassens, Brel, Trenet, Gainsbourg, Ferré… Jaime publicó en su gran libro “Moralidades” (1966) un poema escrito según él casi dos años antes, un gran poema, titulado “Elegía y recuerdo de la canción francesa” (“Os acordáis: Europa estaba en ruinas…”). Y el poema se abre con una cita de “Les feuilles mortes” de Prévert/Kosma: “C’est une chanson qui nous ressemble.” (Es una canción que se nos parece) Todos tenemos aún algo de aquellas espléndidas, tristes, rebeldes y bohemias canciones. Jaime Gil tradujo muy bien una canción de Georges Brassens, con su ironía sobre el paso del tiempo, entre Corneille y una marquesa: “Marquise si mon visage…” (Si mi rostro, marquesa…) Como homenaje a Jaime, a las viejas noches, al París perdido y a cuantos aman “Les feuilles mortes”,he querido traducir esa canción estupenda:

LAS HOJAS MUERTAS

Me gustaría mucho que te acordaras

de los felices días en que éramos amigos,

entonces la vida era más hermosa

y el sol resplandecía más que hoy.

Las hojas muertas se recogen con palas.

Ya ves, no lo he olvidado.

Las hojas muertas se recogen a paletadas.

Igual que las añoranzas y los recuerdos.

El viento del Norte se los lleva

a la negra noche del olvido.

Ya ves, no he olvidado

la canción que me cantabas.

Es una canción

que se nos parece.

Tú me amabas

y yo te amaba,

vivíamos los dos juntos,

tú que me amabas

y yo que te amaba a ti.

Pero la vida separa

a quienes se aman

muy suavemente y sin hacer ruido.

Y la mar borra sobre la arena

los pasos de los amantes desunidos.

Pero la vida separa

a quienes se aman

muy suavemente y sin hacer ruido,

y la mar borra sobre la arena

los pasos de los amantes desunidos


¿Te gustó el artículo?

¿Te gusta la página?