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LA TERRIBLE HISTORIA DEL POETA ÓSIP MANDELSTAM

Ósip Mandelstam  (1891-1938) pasa hoy por ser uno de los grandes poetas rusos del siglo XX. Su Generación, nacida y crecida con el simbolismo y el acmeismo (una vanguardia imagista, que contaba con la tradición) era la espléndida generación de poetas y poetisas rusos que surge, crece y sufre en el entorno -antes y después- de la Revolución bolchevique de octubre de 1917, que casi ninguno cuestionó  plenamente pero que tampoco convenció a casi ninguno: Mandelstam. Ajmatova, Esenin, Blok, Mayakovski, Tsevietaieva o Boris Pasternak, entre otros más…  Aunque casi ninguno procedía de familias pudientes (Pasternak era hijo de un pintor notable) todos ellos, hombres y mujeres, tuvieron un sentido aristocrático o muy elitista del arte, que nada tiene que ver con clases sociales, sino con la excelencia como principalía del estudio y la calidad de la escritura, en prosa o lírica, pero sobre todo poética… Casi todos habían publicado en revistas o algún libro (refinado, moderno, exigente) antes de la Revolución. El de Mandestam se llamó «La piedra» y se publicó en 1915.  Para muchos es con «Tristia» -ya de 1921- el Mandelstam de de más rigor y elegancia.  Con muchas alusiones a la Grecia clásica que Mandelstam confunde voluntariamente con la Rusia de su tiempo: «Y si esta vida es un delirio necesario…»

Nacido en Polonia (entonces parte del Imperio zarista) de una familia de origen judío,  los Mandelstam vivieron cerca de San Petersburgo desde 1892.  Amigo de Ajmatova y de Tsevetáieva -con la que tuvo una breve relación sentimental- Ósip se encontró enseguida con el disgusto por una Revolución radical, aunque la hubiera creído en sus inicios. Siempre fue protegido por los bolcheviques o comunistas más cultos y algo disidentes, como Lunacharski o más tarde Nikolai Bujarín (bolchevique notorio de la primera hora, que fue fusilado por Stalin, ese gran salvaje, simplemente por no estar de acuerdo con él).  Aunque tuvo algunas relaciones amorosas con actrices, a partir de mediados de los años 20, la vida de Mandelstam  -poeta y prosista de finura- se complica por su discreta disidencia política y sus continuos cambios de ciudad y domicilio, con la que sería la mujer de su vida, Nadiezhna Jázina, que terminaría firmando con el apellido de su marido, ese terrible y desolador libro de memorias que es «Contra toda esperanza» (1988), traducido al español la última edición (hay otras anteriores) en 2011.  (Curiosamente Nadiezhna quiere decir en ruso «esperanza»). Mandelstam, en medio de tantas turbulencias, no publicó poesía desde los años veinte, hasta los «Cuadernos de Moscú» de 1934, donde se empieza a notar su disidencia, pese a un punto hermético habitual en él, y que culminaría con su obra final, en parte póstuma, «Cuadernos de Vorónezh», acabados en 1937, y donde hay algún poema contra Stalin. Curiosamente este dictador feroz y asesino leía poesía, de donde descubrió los sutiles poemas de Mandelstam contra él. Así y pese al discreto afán conciliador de Pasternak,  Ósip Mandelstam terminará cruelmente deportado a Siberia, donde enferma de tifus -condiciones infrahumanas- y es arrojado a la fosa común a fines de 1938.  La «Antología poética» de Mandelstam, al cuidado de Jesús García Gabaldón, se fija bastante en la parte final y menos esteticista de la labor del poeta. «Existe una vida plena fuera de la ley.» «Debo vivir, aunque esté dos veces muerto» o «Estoy en el corazón del siglo. El camino es oscuro.» son algunos versos llamativos y significativos de ese Mandelstam final…

Gran poeta refinado y sutilmente hermético, Mandelstam fue una de las muchas víctimas del feroz stalinismo. Ajmátova dijo, refiriéndose a los crímenes de Stalin durante la «Gran Purga», que «algunos envejecieron cien años en una hora» de pánico y horror. La mujer de Mandelstam dijo (y no se refería sólo a su marido) que la «poesía era muy importante en Rusia, porque se mataba por ella».  Refinado y trágico poeta Ósip Mandelstam, que supo del la gracia del verbo y del horror infinito de una dictadura, marxista en este caso.


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