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EN LA MUERTE DE CEESEPE

En estos días (hace dos que ha fallecido de leucemia) mucha gente me ha preguntado por Ceesepe (1958-2018) muerto con 60 años, cumplidos en mayo. Como siempre muchos insisten en su nombre real -o irreal- Carlos Sánchez Pérez- que ya no tiene la menor importancia. Ceesepe  fue uno de los genios ilustradores de aquella ya más que perdida y añorada Movida madrileña de los años 80. Para mí, el Ceesepe de entonces era el mejor, y lo demuestran sus colaboraciones, ágiles y refinadas, en revistas como “Madriz” -que en 1982 le costó críticas de un PP muy rancio- “Star” o “Bésame mucho”. Pero además su talento y buen hacer es más que visible en los carteles que hizo al menos para dos películas de Almodóvar, la inaugural “Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón” (1982) y el otro para una de las cintas claves del manchego, “La ley del deseo” de 1985. Ahí está un Ceesepe magnífico, muy relacionable con Oula Lele. con Nazario en Barcelona  o con El Hortelano, obvio. Pero a mi gusto, Ceesepe con más rasgo y finura, se llamen sus dibujos y collages, “arte pop” o como entonces   se solía decir, generalizando, “arte postmoderno”. Ceesepe fue genial en ese momento, pero el raro final de la Movida (hacia 1992) parece que lo dejó un tanto sin rumbo… No había escrito de Ceesepe porque lo conocí muy poco, saludos y pequeños encuentros en los 80, y muy poco más. Sin embargo, cuando escribí y publiqué mi novela “Madrid ha muerto” (1999), nunca dudé de que la portada debía ser un dibujo suyo, de cuando entonces. Él aceptó -y sin imposiciones económicas- y envío a Planeta seis dibujos suyos, para elegir. Tres eran de la etapa de la Movida (de ahí salió la portada del libro, con aquel dibujo hermoso que parecía hecho a propósito, y que se mantuvo en las tres primeras ediciones, las de Planeta) y tres eran dibujos nuevos, muy distintos, que ni a mí ni al equipo de la editorial nos gustaron en exceso. Pensamos que el buen Ceesepe -tantas noches de excesos en aquel Madrid feliz- parecía desnortado. Había empezado haciendo cómics, pero pronto pasó al dibujo espléndido que conocemos. Aunque expuso en muchos lugares, las grandes exposiciones de Ceesepe ocurren en Madrid en  en 1985 y 1991. Aún algo vivía. Siento no haber tratado más a Ceesepe, que fue generoso conmigo. Pero le doy las gracias y aseguro que su obra debe ser revisada. Con él ya casi nada queda (ni vestigios) de aquel Madrid estupendo. Desde el PP a Podemos deben reconocer -no les gusta- que a esta ciudad la están matando los políticos de todo signo, incluyendo a la muy infeliz Carmena. ¡Una lástima grande! Pero Ceesepe está ya en la historia del arte, que sólo de fachada, podría parecer efímero. Descansa, amigo. 


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