JOSÉ LUIS PIQUERO, EL LADO DEL MAL
José Luis Piquero, “Tienes que irte”. Siltolá Poesía, Sevilla, 2017. 94 págs.
José Luis Piquero, asturiano que ahora vive en Huelva, tiene hoy 50 años. Pertenece pues, cronológicamente, a la “Generación del 80”, aunque como tantos poetas, prefiera su camino en solitario, aunque ello no sea del todo posible. Su escritura (con símbolos, con cultura, con voz propia) entra muy plenamente en lo que yo he denominado “realismo meditativo”. Su tono es la meditación sobre la realidad, aunque Piquero suela preferir el lado sombrío, que podría decirse el “lado del mal”. Frente a algún otro compañero generacional -o varios- desaforadamente empeñados en trepar la cucaña, José Luis ha elegido siempre el partido de su propia vida, de su personal vivir, sólo con las ambiciones imprescindibles, algo que no todos entenderán bien en este mundo raro. Sin embargo (traductor también del homónimo poema byroniano) Piquero siempre ha elegido a Caín. Recogió su poesía completa en el volumen “Autopsia” -2004- que yo prologué y entre sus libros, no abundantes, destacaría “Monstruos perfectos” o “El fin
de semana perdido” de 2009, que era su libro último hasta este “Tienes que irte”. Que se abre con un poema muy significativo del hacer del autor (y con un tema que no es la primera vez que trata) “Respuesta de Lázaro”. El resucitado evangélico le pide al Cristo que le deje en la muerte, que es duro volver a luchar por la vida: “Yo no hago daño a nadie. Podrido estoy más limpio/ de lo que he estado nunca.” Otro poema, “El día libre del diablo”, nos presenta su día de tedio. En “Carta del Cíclope” este le escribe a Ulises, recuerda que él es mucho más Nadie que el héroe que sigue siendo. En “Vuelo 19”, quiere quedarse con las víctimas desparecidas de un célebre accidente aéreo en el Triángulo de las Bermudas. “Temo/ que adonde voy ahora no me espere ni Dios”.
Claro y sombrío, José Luis Piquero mira siempre el otro lado de la moneda, escoge o ve como la más potente realidad -acaso la más humana- el lado del mal, de la sombra, de los perdedores, de los marcados por el signo cainita. Como en el verso virgiliano: “Iban oscuros en la noche sola”. ¿Por qué ese título “Tienes que irte”? El poeta no lo explica del todo. Pero sabemos que el tiempo es irse, que en la vida todo se va (todos nos vamos) y que raro es el día, que no sólo que tenemos que irnos, sino que no quisiéramos, además, estar en otra parte. Fuga y salida continua, la verdadera vida honda no es un momento de alegría (aunque exista) sino ese profundo abismo en que acostumbra a reconocerse, inevitable, parte de nuestra alma. Claro, realista (como le gusta definirse) Piquero está siempre sin embargo en el otro lado de la moneda, en el menos visitado o el menos visible. Escribe con claridad coloquial y gusto sereno por las palabras, pero no exhibe la evidencia, sino mejor lo que se cela a menudo. Es un poeta sencillo y complejo. Con manera propia. Un poeta nada figurón pero que bien merece figurar más en nuestra poesía joven o ya madura. “Te estoy envenenando lentamente, cabrón, / y tú no te das cuenta.”
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