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INICIACIÓN A JOSÉ EMILIO PACHECO

Conocí a José Emilio Pacheco (1939-2014) en un famoso y magno congreso de escritores en lengua española que hubo en junio de 1979 en las Palmas de Gran Canaria. Había oído hablar de él y algo suyo había leído pero aún poco. Todo (que es mucho) vino después. Pero en ese congreso vi el buen talante de José Emilio, que me presentó al escasamente hablador Juan Rulfo y me regaló ejemplares de sus libros. En realidad -nada tacaño al caso- los regalaba entonces, los que llevaba en la mano, con extrema facilidad. Leí a Pacheco después mucho y creo que un par de veces hablamos por teléfono. Pero en 1986, Silverio Cañada, ya fallecido y editor de Júcar, una editorial asturiana con sede en Madrid (para la que yo había hecho mucho antes mi libro “Catulo”) me dijo que pretendía un desembarco editorial en México, y que había pensado hacerlo -en la colección Los Poetas- con un libro sobre un buen poeta mexicano, José Emilio Pacheco, que estaba seguro a mí me interesaría… Era verdad. De forma que me encargó un librito sobre Pacheco, con una breve antología final de sus versos. Muy en su línea, José Emilio intentó disuadirme: Un libro sobre él no merecía la pena. Pero como yo me mostré obstinado, me dejó elegir los poemas que yo quisiera para esa antología final, sin cobrar nada por ello. Y me envió un gran sobre lleno de fotos personales, de donde Cañada sacó las ilustraciones para el libro y la foto de  portada. El volumen se publicó en 1987 y pocas veces me han agradecido tanto un trabajo, como Pacheco me agradeció ese librito. Ví muchas veces y cada vez más cálidamente a Pacheco en México y en Madrid- Me regaló muchos libros. Me acompañó a librerías y restaurantes, me llevó a su casa, donde entonces fugazmente conocí a su mujer Cristina. Con los años, José Emilio se fue engordando y volviendo personalmente muy torpón,inhábil, aunque se reía de sus cosas y seguía siendo buen poeta y extremadamente lúcido. Un hombre humilde que decía no aspirar a nada (los mejores eran siempre otros) se fue llenando en sus últimos años de notables premios españoles y mexicanos, que él afirmaba no merecer. Cuando le dieron el Cervantes y vino a recogerlo, fue nuestro último encuentro y las últimas veladas comunes. Murió, de un modo desdichado y fortuito, muy súbito, en enero de 2014. El 30 de junio de este 2019, de vivir, hubiese cumplido ochenta años.

La editorial de la Universidad Veracruzana, donde Luis Cernuda publicó su último “Ocnos”, y donde se publicó en 2017 una antología amplia de mis versos, hecha por Jorge Lobillo, “En afán desmedido”, me pidió corregir el libro sobre Pacheco de 1987,

suprimir la antología final, y escribir una importante parte nueva: Pacheco y su obra entre 1987 y 2014. Lo hice con gusto y ese libro antiguo pero sobre todo nuevo acaba de editarse con el título, “Iniciación a José Emilio Pacheco” en la Universidad Veracruzana, en su ya antigua y noble editorial. El libro lo presentó en Ciudad de México en abril una de las hijas de José Emilio, y yo iré allá en Junio por varios motivos, entre otros el libro sobre Pacheco. No sé si es libro que se encuentre fácil en España, pero ahí está ya y ojalá muestre el interés que siempre he tenido por José Emilio y su obra. Hombre excepcional y muy sencillo.  


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