EL TEMA DE CATALUÑA
En Cataluña se ha hecho y se está haciendo todo mal, después de muchos años esencialmente tranquilos. Lo hacen mal los independentistas que se proclaman demócratas y se saltan Constitución y Democracia cuando les conviene. Han sido falsos, han creado una Historia a su medida y han sembrado Cataluña de odio hacia España, cuando Cataluña es parte de “Hispania” -una voz más antigua- desde la misma Edad Media. Naturalmente esa aberrante siembra de odio está haciendo que muchos (que preferían no hablar del tema catalán, guardar silencio por prudencia) ahora sean anticatalanes viscerales, y hablen de viejos defectos de Cataluña, como un raro complejo de inferioridad. Gente culta y moderada, asegura que no es fácil vivir ahora en Cataluña, si crees en la concordia de lo catalán y español unidos, en medio de la tea nacionalista/independentista con más fuego a diario… El independentismo (siempre minoritario) no es obra del pueblo catalán sino de políticos a menudo torticeros y “padres de la patria” presuntos, como el lamentable Pujol, encima ladrón oficial en familia. Pero si los independentistas obran mal, el Gobierno central también, pues ni ha sabido dialogar ni ser duro. En Francia sería impensable lo que ocurre aquí, cuando La Marsellesa fue silbada por catalanistas en un estadio de Perpiñán (para ellos la “Cataluña norte”) el presidente de la República abandonó el estadio y el partido en cuestión se suspendió. Pitar un himno no es insultar a las autoridades sino a todo un pueblo. Ni siquiera pasaría en Gran Bretaña, pues el referendum de Escocia fue
pactado dos años antes, pero la Thatcher (que era bruta pero muy demócrata) mandó el ejército al Ulster y suspendió dos veces su autonomía… No interesa una Europa fragmentada, o más fragmentada aún. Todo se está haciendo mal y si se sigue, el choque será inevitable, Choque que nos dañará a todos, pero a los catalanes y a su economía más, le guste o no a Guardiola, un Kant culé, por decir algo cómico. Tristemente mal. Desde la Transición. Cataluña recibió una gran autonomía -la mayor de Europa- porque el ladino Pujol que siempre
usó dos discursos, se decía autonomista convencido, pero ha sido -entre robos- el constructor de un independentismo mentiroso, que (por ejemplo) deja a Aragón sin Historia. Hay que unir y respetar, pero si hay que ser firme se debe serlo, en honor de tiempos más sensatos. Nos movemos entre insensateces políticas que -una vez más- pagará el pueblo llano. Me da mucha pena: todo lo están haciendo mal. Y digan la verdad, Josep Pla, aplaudió la entrada de los tanques franquistas en Barcelona. Y el gran Josep Maria de Sagarra (que huyó de la guerra) terminó siendo condecorado en El Pardo por el mismo Franco
en persona… ¡Concordia! Todos cabemos. Y cuidado, el odio cosecha aún odio mayor…
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