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COVID 19, MIEDO O NO, PERO TEDIO Y CANSANCIO

He pasado algún tiempo entre médicos cercanos, haciendo indagaciones sobre el coronavirus. Ninguno está totalmente de acuerdo en su origen (si fue fabricado o no en un laboratorio) y sólo aciertan en que empezó hace más de un año en China, y en que siendo grave no es ni con mucho   -mencionan el ébola- lo peor que nos podría pasar. Para la gran mayoría de los consultados sólo un 10% de la población -cifras redondas- tiene un riesgo grave y mortal. Cerca de un 60% puede pasarlo plenamente asintomático o parcialmente asintomático -he conocido casos de ambos- y el restante 40% tiene riesgo de padecer el virus, con fiebre alta, malestares e incluso ocasionales dificultades respiratorias (también conozco algún caso) pero estará confinado en casa, la mayor parte de los casos, y al cabo de poco más de un mes, estará de nuevo en la calle y curado. Incluso -me decían- podría no usar mascarilla, aunque debe hacerlo a lo menos por solidaridad.  Gran coincidencia entre los médicos en que el uso de mascarilla es básico -por eso debía abaratarse- e importante el uso asimismo de geles hidroalcohólicos. Sobre la importancia de los guantes de látex hay más discrepancias. Muchos creen que con el uso abundante de jabón y geles, los guantes pasan a un segundo lugar. En teoría entre el 40% que puede infectarse (sin peligro muy grave) estamos todos, pero ese azar ha de conjugarse con el otro azar mayor de los asintomáticos. Un amigo estudiante (al que su madre, enferma crónica de asma y que pasó la enfermedad muy pronto, le contagió el virus) resultó a la postre absolutamente asintomático. Dos editores amigos tuvieron fiebre alta un par de días, y eso fue todo. Los dieron por asintomáticos, con amplia ingesta -como otros- de paracetamol. Una amiga asturiana que aún vive en Sitges (se quiere ir) tuvo dos días pérdida total del olfato y en esos días la fiebre no le subió sino que le bajó a 34 º. Le dieron de nuevo por curada asintomática. Entre los grupos de alto riesgo me dijeron que están -en general- personas sanas pero mayores de 80 años. Enfermos de corazón o de dolencias respiratorias y personas que -por otras enfermedades o tratamientos- tengan las defensas bajas. Por ejemplo, enfermos tratados (incluso si hace meses) con quimioterapia, estarían entre esas personas de riesgo alto.

Tendría que resumir que subrayando el riesgo y la necesidad estricta de seguir las medidas profilácticas, el Covid 19 no es la peor pandemia que ha tenido la sufrida humanidad, pero es la primera -o casi- que se quiere controlar con confinamientos más o menos severos. Según los doctores el primer mes o mes y medio de confinamiento fue necesario, porque los gobiernos no se enteraron de casi nada, faltaban productos higiénicos básicos y se colapsaron hospitales. Pero, después del segundo mes, ¿es necesario confinar, salvo al grupo de riesgo? La mayoría pensaba que no. Que había que cuidar al máximo la profilaxis, pero hacer una vida cuanto más normal mejor.  Aunque ahora surgían discrepancias más ideológicas que médicas, unos pensaban que los gobiernos actuaban bien (aunque lentos y con mucha cautela) y otros opinaban que otros gobiernos -el español, entre ellos- se aprovechaban del coronavirus para tener a la población amedrentada, achicada, un tanto rehén. Por ello si casi todos llevamos bien el primer confinamiento, los actuales confinamientos perimetrales -variables según Autonomías- se llevan por la población cada vez peor, con más tedio y un cansancio psicológicamente dañino, que ahora puede ser aprovechado contra el Gobierno. La mayoría estamos muy cansados y con economías personales (prescindo de la nacional) muy tocadas. Todos hemos perdido dinero y el número de pobres ha aumentado en una muy notoria cantidad. En resumen: Gobierno que no se aproveche del Covid -grave, pero no lo peor-, multas para quienes no sigan las medidas profilácticas básicas -mascarillas, sobre todo- pero cuanto más se pueda LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD. Hay que cuidar y cuidarse mucho, pero la vida (con su riesgo) no se puede, no se debe confinar.    Y los Gobiernos más que propalar miedo debieran -al contrario- hacer cundir una buena moral de vida y de victoria.


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