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COVID 19 Y LA VIDA

Pocas dudas quedan (incluso entre sus votantes) de lo nefasto para la nación del tándem Sánchez-Iglesias. Actuaron y actúan mal y los despropósitos del podemita y de su mujer Montero -que en todo depende de él- son alarmantes. La gente -cada vez más- no los quiere. El discurso de Sánchez es más cauto, pero a la hora de la verdad debe agachar la cabeza ante la balumba que lo mantiene en el sillón presidencial, del que él y su mujer disfrutan como enanos… Ahora se amenaza -el caso es tener sometida a la población- con nuevo confinamiento por los repuntes del coronavirus o covid-19.  Evidentemente (e independiente de la mala gestión del Gobierno y de muchas autonomías) el virus sigue ahí, no ha desaparecido. Y tristemente es previsible que haya contagios y muertes. Tristemente se constata también que hay una notable parte de la población  -muchos jovencitos y jovencitas- que no están nada concienciados del peligro y prescinden de la mascarilla, pero no de la promiscuidad, muy razonable y normal en otras circunstancias…

Este Gobierno (hasta ahora más bien torpe y malo, ellos y ellas) debe dar reglas estrictas, de acuerdo con la Comunidad Científica Internacional, del uso de mascarillas, geles desinfectantes y normas de uso de los espacios públicos o de ocio. Es más, debe multar (y a veces hasta con severidad) a quienes incumplan estas normas consensuadas.  Si lo jóvenes son insolventes -ya que parecen los mayores incumplidores- sus papás. Pero ciertamente, y antes, el Gobierno debe lanzar en todo el territorio nacional, una masiva e insistente campaña concienciando mucho a la población- que a veces ha creído que esto es Jauja- de las estrictas medidas sanitarias a seguir. Y debe poner a precios muy bajos o regalar mascarillas y geles hidroalcohólicos, para que no haya incumplidores (a veces con razón, recuerden el inicio de la pandemia) que digan no usar geles o mascarillas por caros. Hubo mercado negro y precios abusivos, en el primer mes como mínimo, y ello resultaba y resulta intolerable.  El Gobierno debe abastecer de los medios profilácticos en abundancia (y a bajo coste), hacer campaña sobre la seguridad cívica, y multar a quienes se nieguen a seguir el bien común. Lo que el Gobierno no puede o no debe hacer -sería otro mayúsculo error- es confinar de nuevo, porque la economía privada y pública se va al abismo, nos deja en la miseria a todos (y ya hay muchos en la miseria) y viene a resultar, como se decía, peor el remedio que la enfermedad. La vida debe seguir, no se puede confinar la vida sin riesgo gravísimo para todo el cuerpo social, pero las medidas profilácticas deben ser muy difundidas, claras y baratas. Multas, pero no confinamiento porque nos veríamos todos en la miseria y la gran mayoría hemos perdido ya y no poco. El Gobierno debe proteger e informar pero no amenazar con confinamiento y miseria, y menos (ni la izquierda ni la derecha) usar este desastre para hacer política de partido, en este momento y en estas circunstancias, indeseable por entero. INFORMAR, AYUDAR, SI LLEGA EL CASO MULTAR A LOS INCUMPLIDORES.PERO NUNCA VOLVER A CONFINAR. Claro que Gobierno, sanidad y pueblo deben estar alerta y ser muy previsores. Esperémoslo por el bien general. Y no se olvide el Covid19 existe y

hay que convivir con él, hoy por hoy, con precauciones y cautelas. Y cuidado (no hagamos como en otros países) el número de infectados -la mayoría sana- importa menos que el número de fallecidos. Un ejemplo lejano, en Colombia el mayor número de contagiados está en Bogotá, la capital, pero el mayor número de muertos en Barranquilla, una ciudad caliente junto al Atlántico, mucho más pequeña y con menos contagios, pero…

 


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