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CENTENARIO DE ELISEO DIEGO

Tal día como hoy (2 de julio) de haber vivido, el poeta cubano Eliseo Diego, uno de los notables «origenistas», habría cumplido cien años. Pero Eliseo murió en México en marzo de 1994, cuando hacía un año que había abandonado Cuba, cansado de un régimen comunista/dictatorial, que sumió la isla en pobreza (se excluyen los muy leales a Castro) y Eliseo que, como tantos, apoyó esa Revolución al inicio, se sintió, como tantos asimismo, defraudado y engañado. No aguantó más y se marchó con gran tristeza. Apenas un año después murió con 72 años, en México DF. Eliseo Diego era hijo de un español, nacido en Asturias, y estuvo casado con Bella, la hermana de la poeta Fina García Marruz, casada a su vez con un poeta al fin muy oficialista, Cintio Vitier. Había sido amigo de Lezama o de Gastón Baquero, con quien se reconcilió en un viaje a España. Escribí hace poco el poema que sigue, sin acordarme de este aniversario de hoy. Mi recuerdo mejor del poeta.

NOCHES DE ELISEO DIEGO

 

Era una noche calurosa y oscura de La Habana, hace años. Primavera

en Europa y allá ese calorón que puede ser avasallador o dulce…

El poeta Eliseo Diego vivía en una casita desportillada del antaño

rico Vedado habanero. Hablamos mucho de poesía y amigos en unas

sillas, en el porche. Casi no había luz. Y dentro pobres y destartalados

muebles y una vieja biblioteca (que fue noble) con las amarillentas

hojas de los libros, casi retorcidas por salitre o humedad. Volviendo

a leer su primer libro, “En la Calzada de Jesús del Monte” me he acordado

de él. Tuvo la mala suerte de muchos grandes poetas (Lezama también)

porque no se avino al vil castrismo. Le llevé una botella de ron negro

-comprado en las tiendas para turistas- y como en su casa humilde

no había sino el agua del grifo, bebimos ron y agua, sin hielo, en viejos

vasos grandes, charlando, en la noche poderosa de sudor y cocuyos…

Noté (no era muy difícil) la profunda hartura y amargura de Eliseo por

todo aquello, pareció algunos momentos -pese a lo grato de los verbos-

al borde del derrumbe. El poeta es un ser caído, aspira a la perfección

que no hay, albatros torpe en tierra o rimbaldiano que huye siempre…

Un año después, supe que Eliseo Diego fue a México y allá se quedó,

exilado, y allí murió lejos de Cuba, en desacuerdo con una brutal mentira…

Amigo Eliseo: si sobrevivimos, estás con nosotros. Si el Arte remonta, tú lo

harás con él. Hoy vivimos el mundo mendaz, mediocre y sórdido, lleno

de rapaces y rapiña, que conociste tan bien. El poeta es exilado, tú lo

fuiste doblemente, anciano de mirar tierno y cansado. Un dios te bendiga.

(Profundas resonancias cavan las manos de los viejos, sabias y hartas.)

 

 


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