BUENOS DÍAS
(Este artículo se publicó en El Norte de Castilla)
Dejemos hoy descansar a la política que tan regular anda sino nos ponemos las pilas; y vamos a comentar algo de nuestro idioma cotidiano. Durante muchos años (sino un par de siglos) “buenos días” es la expresión que se usa en español para desear a vecinos, amigos y clientes que pasen una buena jornada, que todo les vaya bien. Los meticulosos dicen después de almorzar “buenas tardes”. Y en medios rurales se dijo hasta no hace mucho el más confesional “¡buenos días nos dé Dios!”. Fórmula donde acaso se vea más claro el porqué de un plural que las lenguas de nuestro entorno no usan: “Bonjour” o “Buon giorno” son singulares igual que el inglés “good morning”, que aunque equivale a “buenos días” significa “buena mañana”. ¿Por qué nuestro plural, como algo tan propio? Quizá porque pedimos que la divinidad o quien fuere otorgue al otro no sólo un día bueno(este en concreto del saludo) sino que le conceda que sean buenos todos sus días futuros. Es decir que nuestro “buenos días” es así, si puedo decirlo, algo más generoso de intención que el italiano “buon giorno”, por ejemplo…
Sin embargo temo que la expresión “buenos días” está empezando a entrar lentamente en desuso, pues cada vez se oye más “buen día” o aún mejor “que tenga –o pase- un buen día”. La intención y voluntad del saludo es la misma, pero la forma difiere mucho y sospecho (con vaga tristeza) que una vez más nos hemos dejado contaminar por el inglés yanqui en el que es muy habitual oír: “Have a good day!” equivalente exacto a este “Que tenga un buen día” cada vez más corriente entre nosotros. “Que tenga un buen día” es un calco traducido del inglés, mientras que “buenos días” –con su plural- es una troquelación absolutamente propia. Nada nuevo hay en decir que las lenguas vivas se influyen e interpenetran, y aún más –lo dijo Nebrija- que las lenguas van unidas al poder y la lengua de un país poderoso como EEUU (aunque la política del país nos guste poco) influye por su poder y la moda, a menudo muy vulgar, de sus costumbres. Pocas influencias más tontas que la fiesta de “Halloween” contra el Día de Todos los Santos, aunque su fondo sea idéntico. Nada más pobre que la omnipresencia de las hamburgueserías, la comida rápida o esa misma “comida basura”. Pero si todo ello es signo de una influencia yanqui de muy bajo nivel en la cotidianidad de nuestras vidas, la desaparición (aún no consumada, desde luego) del “buenos días” por “que tenga un buen día” es lamentable por lo que significa de cesión –aunque muchos no lo perciban- de lo propio sabroso por lo ajeno innecesario, aunque
parezca más exacto y aunque el buen deseo subyacente sea el mismo. “Que tenga un buen día” es óptimo deseo y una traducción, un préstamo del todo inútil, porque es más sápido y nuestro ese tan manido “buenos días”. No sé si en el propio inglés “have a good day” suplanta al tradicional “good morning”. No lo sé con precisión. Pero en español debiéramos hacer un pequeño esfuerzo con seguir con nuestro clásico “buenos días”.
(Perdón. Las imágenes que ilustran este artículo son rematadamente cursis y eso que son lo mejor que he hallado. Algo querrá decir. Lo suyo hubiese sido un texto sin ilustraciones, no lo he hecho por no romper la unidad de la página, Insisto, perdón y buenos días).
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