Decadencias
Bellezas masculinas
Si bien se le suele (o solía) prestar mucha menos atención mediática que al concurso de “Miss Universo”, el moderno concurso de “Mister Universo” es igual de antiguo. Pero antes lo ganaban treintones archimusculados, prácticamente culturistas, y hoy se prefiere una belleza menos colosal y más depurada y joven. Un español fue Mister Universo 2008. ¿Qué sentido tiene, habiendo concursos de belleza masculina que exista un concurso de “Mister Gay Europa”? Estéticamente no hay razón. Social y políticamente sí: se hace ver que lo gay existe, que no es tan diferente a primera vista como pudiera creerse (no es un concurso de “plumas”) y sobre todo se hace ver que en algunos países del mundo, todavía, un concurso de gays sería impensable por homofobia… El ganador de este año, en Oslo, es un chico de Requena de 26 años que ya había sido “Mister Barcelona” (vive ahí) y “Mister España” después. Ahora, digamos, ha querido “salir del armario” en lo referente a los concursos de belleza, que no tendrían porque analizar o saber la tendencia sexual de los participantes, aunque sí recalcar que un concurso de belleza es jubilosa y naturalmente una celebración (también) de la sensualidad de la belleza. Y los participantes gays europeos –el ruso singularmente- parece que ha hecho notar, en declaraciones amistosas, lo difícil que es la situación del colectivo gay en la Federación Rusa que al parecer no hace nada contra la fuerte homofobia existente allá. Por lo demás los concursos de belleza masculinos (entre adolescentes) tienen como tantas cosas su origen en la Grecia clásica, y aunque allí no tuviera sentido el término “gay”, sí podemos decir que estaban teñidos de un claro componente erótico y a veces también guerrero, según la región de Grecia que los celebrara. Teofrasto habla de concursos de belleza entre efebos en Elea, donde los vencedores recibían armas como premio. Sin embargo según Ateneo, en Méthymno, en la isla de Lesbos, los concursos de belleza efébica otorgaban a los ganadores (además del orgullo, obviamente) una corona de mirto, planta consagrada a Afrodita, diosa del amor y del deseo y madre de Eros… Dentro de las zonas dorias de Grecia, existían también “concursos de besos” entre muchachos hermosos. Esto ocurría por ejemplo en Megara. Reconozcamos que no hemos ido tan lejos… Estos ejemplos clásicos –citados desde Teognis a Plutarco- nos sirven para ver que los concursos de belleza masculina no sólo son muy antiguos sino que poseían un trasfondo que en lenguaje actual diríamos “homoerótico”. Pero ciertamente si la homofobia no fuera un candente problema actual que produce terror y víctimas en muchas partes del mundo, es cierto que no haría falta un concurso de belleza explícitamente gay, bastaría con los que celebran la belleza masculina sin más… Aunque estemos muy lejos del modelo griego, sí debemos resaltar (respecto a hace veinte años) la menor edad de participantes y ganadores. Antes estaban en los treinta y se premiaba la apariencia hiperviril -el luego hercúleo actor Steve Reeves fue Mister Universo 1949- y hoy están en los veinte y suele preferirse un cuerpo marcado pero una belleza más suave… ¿Helenos nuevamente?
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