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Decadencias

BAROJA Y CELA, JUNTOS

Camilo José Cela (1916-2002) con su aire voluntariamente rudo y provocador en público, a las veces hasta un poco hotentote, era en privado un hombre muy cordial y que sabía mucha literatura. Pero tenía que ser en privado. Yo no sabía (hasta este librito que edita Fórcola, “Recuerdo de don Pío Baroja”, miscelánea de artículos y una conferencia de Cela sobre “el viejo oso vascongado”) que un Cela joven fue asiduo visitante del Baroja

1F007Q21.jpg Producción ABC.

ya “en la última vuelta del camino”, que le pidió un prólogo para “La familia de Pascual Duarte”, y que habitual de la casa de Ruiz de Alarcón y sus tertulias, fue uno de los que llevó a hombros el féretro de Baroja, el 31 de octubre de 1956, hacia el Cementerio Civil. Entre quienes estaban en casa de Baroja cuando este falleció, el día antes, con 84 años y arterioesclerótico, estaba Hemingway.2012-11-11-pio_baroja_hemingway_fuenteElBilbiomanoLo del prólogo es curioso y lo narra también Julio Caro, el sobrino. Cela llevó a Baroja una copia de “La familia de Pascual Duarte” y le pidió un prólogo, era en 1941. Baroja lo leyó y le gustó “aquel cúmulo de barbaridades” (empezaba el llamado tremendismo) pero le dijo que no al prólogo, porque “no quería terminar en la cárcel a su edad”. Cela lo aceptó de buen grado y hasta terminaron bebiendo un oporto. Es cierto que varios se han preguntado cómo “La familia…” logró sortear la férrea censura de la época. Que Camilo fue siempre un incondicional de Baroja, al que juzgaba el mejor novelista español, “el hombre que jamás pidió nada a nadie”, se muestra desde una carta abierta que dirige en 1946 al rey de Suecia pidiendo el Nobel para Baroja y que la prensa española cela5incomprensiblemente no publicó entonces, hasta el mismo día de 1989 en que Cela sí recibió ese premio Nobel de literatura. Con su habitual bravuconería declaró en una entrevista a “Blanco y Negro” que él era el español que más merecía tal premio pero que “gustoso se lo cedería a su viejo amigo y maestro, Pío Baroja.”  A Cela le gustaba el individualismo barojiano, su amor a la acción y la aventura, pero sólo en los libros, su fértil caudal de escritura, “su indumentaria que jovenpiobarojaporsantosyubero1941rezuma acogedora displicencia”, lo que la torna similar a su prosa que parece desgalichada, pero que lo es con toda intención, en las antípodas de Azorín de quien sin embargo Baroja fue buen amigo, aficionados a pasear por El Retiro y a las librerías de viejo.  Ortega y Gasset es muy citado por Cela, pues muchos han olvidado que el acendrado filósofo fue adicto barojiano como declara en su artículo de 1916, “Ideas sobre Pío Baroja”.  Solitario, gruñón, tierno, letraherido, Baroja parece un hombre de pura Pio_Baroja_Poema_manuscritointimidad con boina, gato y mantita en las rodillas. Pero muy a menudo es un grande (y por ello ahí sigue) “el humilde y decente, el íntegro y burlón Pío Baroja”. Yo también lo creo.  Baroja es un estilista a su modo y un gran escritor porque casi cualquier novela suya que empieces (no hace falta que sea “Silvestre Paradox” o “Camino de perfección”) te atrapa su prosa desflecada, y no la sabes dejar. Casi nada.


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