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Decadencias

ANTOLOGÍA DEL PARNASO

Muchos parnasianos fueron antes románticos. El hombre y el poeta es siempre una evolución. Théophile Gautier (1811-1872), a quien, nada menos, Baudelaire dedicó “Las flores del mal”, antes que el gran sacerdote de la teoría de “el arte por el arte” y de ese espléndido libro, significativo para toda la poesía europea del momento, que fue “Émaux et camées” (Esmaltes y camafeos) de 1852,  edición definitiva en 1870, había sido el joven de chaleco rojo que armó romántica gresca en el sonado estreno de “Hernani” de Víctor theophile-gautierHugo.  Pero el parnasianismo, así llamado por la revista titulada “Le Parnasse contemporain”, quería que el arte fuera sólo esplendor y belleza, porque ello iba contra la innata crueldad y la catetería de la vida burguesa. El Parnaso reclama Grecia y Roma porque ello era pedir o revivir los soles clásicos, y el fulgor libre de una moral no cristiana. Todo Europa y gran parte de América tembló en el cambio del siglo XIX al XX con este esteticismo absoluto que comienza con el parnasianismo  y se hace más sutil y brumoso (ya que no sonoro) con el simbolismo y el decadentismo… Sin el parnasianismo (Gautier, Leconte de Lisle, Jose Maria de Heredia, Banville, Sully-Prudhomme) no existirían ni Oscar Wilde, ni Gabriele D’Annunzio, ni Manuel Machado, ni Juan Ramón Jiménez, ni Rubén Darío, ni José Asunción Silva, ni1312607-theophile_gautier_emaux_et_cameesMartí, ni Nervo, ni Leopoldo Lugones, por citar una nómina corta. Esto es, sin el parnasianismo no existiría la poesía contemporánea en nuestro occidente, que une acaso Parnaso y Simbolismo en las flores malditas, y el escalofrío distinto de Baudelaire y de Jeanne, su mulata…charles_baudelaire_1855_nadar

Como ocurre con casi todo (le pasó también al propio Simbolismo) tras su escándalo y su chispeante fulgor, también el Parnaso se tiñó de academicismos burgueses y de una poesía que quería exaltar el progreso de la vida cotidiana, cuando artista y bohemio poesia-parnasianasoñaban y sabían que el genuino arte siempre es ambiguo y vuela más alto. Sin embargo había sido tanto el prestigio de ese mundo, que el primer Premio Nobel que se otorgó  -1901- fue para un poeta notorio y que ya parecía anticuado, un parnasiano retrógrado como era entonces el francés  René Armand  Sully-Prudhomme (1839-1907) que en su juventud,  siguiendo a Gautier y al funambulismo de Banville, sí se había alegrado rompiendo platos estéticos para desnudar ninfas. Uno dijo: “Cantemos el amor físico”. Y Gautier –muy amigo de España- “Le buste/ survit á la cité”.  (El busto/ sobrevive a la ciudad).  El parnasianismo no puede ser en absoluto una novedad en 1200x630bfnuestro país, pues es el humus de la modernidad. Pero, como tantas cosas, acaso lo habíamos olvidado. De ahí que valga más el estupendo panorama bilingüe, editado por Cátedra y obra de Miguel Ángel Feria, “Antología de la poesía parnasiana”, muy más que recomendable. Hemos oído lo del “arte por el arte” mil veces, pero aquí está su cuna, y hemos sabido que la belleza es sensual y practica su propia moral helenizante, pero es en estos poetas donde todo nace. Y más, la importancia de un poema magistral como la “Sinfonía en blanco mayor” de Gautier, que 2089_arte_laminas_courbet_cuadros_realismoinfluyó en los dandis y en la pintura (Whistler). Queridos, ¡necesitamos  tanto romper la mediocridad!

 

 

 

 


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