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¿ANGLICISMO, PEREZA O UNIFORMIDAD? BUENOS DÍAS

Todos sabemos que los idiomas son seres vivos. Que cambian, se alteran y mudan a veces con razón y otras sin aparente por qué, sino es la mímesis. El anglicismo es hoy día un fuerte peligro idiomático a tener en cuenta en muchas lenguas (el español entre ellas, claro es) sea por pereza o por cierto mal esnobismo de algunos hablantes. Lo cierto es que desde hace siglos, en español -en España y en América- se saluda por la mañana con la expresión “buenos días”, que sigue siendo en plural en “tardes” o “noches”. Muy rápido, en apenas dos años, ese hábito ha mudado a “buen día”. Así: “Que tenga un buen día…” Es cierto que el español rompía la uniformidad (siempre en singular) de las principales lenguas románicas de nuestro entorno. En francés se dice “bonjour”, en italiano “buongiorno” y en portugués “bom dia”, todos ellos “buen día” aunque hasta hace muy poco se traducirían como “buenos días”. Entiendo que cuando te desean “buen día”, están diciéndote que tu día de hoy sea bueno, agradable, próspero. Sin embargo cuando decimos “buenos días” -una singularidad de nuestra lengua- no sólo deseamos que ese presente día sea bueno para ti, sino que hacemos votos para que todos tus días o al menos todos cuantos rodean al del saludo, sean buenos también, buenos días… Somos así más amplios, más generosos. Hasta ahora el inglés quedaba fuera de todo esto, porque la salutación matutina en esa lengua es o era “good morning” o sea “buena mañana”. En la novela de la postguerra de Salázar Chapela “Perico en Londres”, reeditada por Renacimiento, un protagonista ve con pena como algunos niños vascos llevados muy pequeños a Inglaterra para sacarlos de la horrible Guerra Civil, en lugar de “Buenos días” dicen “Buena mañana” porque aún no educados o mal en su idioma, se limitan a traducir del inglés. Creo que hoy hay muy poca gente que diga “buena mañana”. Sin embargo la fórmula más yanqui que británica, “have a good day” o “have a nice day”, abreviada en “good day” homologa ese inglés con las otras formas románicas y también nos lleva a decir “buen día” o que”tenga un buen día”. ¿Anglicismo  o afán de uniformidad? En cualquier caso -a mi saber- del todo innecesario. Me gusta más y creo que es más original y rico “buenos días” que “buen día”. Y soy por tanto hoy un resistente cercado por gentes (más cada vez) que me dicen “buen día” mientras yo persevero en responder el clásico “buenos días”. En todo esto del día bueno o mejor, hay mucho de anécdota, acaso, pero mucho más de cierto atisbo de categoría, cuando un pueblo mal preparado -de nuevo- o algo sandio, ve cómo se le roba un pedazo de su íntima alma de lengua, por pereza, burdo anglicismo o llanamente desinterés, bobería… Amigos: ¡Muy buenos días!


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