ALBERTO MANGUEL Y LOS LIBROS
Alberto Manguel (nacido en Buenos Aires en 1948), tiene ahora setenta años de edad, se califica así mismo, con ironía, como “el judío errante”, pues lo cierto es que ha pasado más de la mitad de su vida de un lado a otro como editor, escritor o ensayista, que trata a menudo del mundo delos libros -tan agónico hoy- del amor a la lectura o del placer de las bibliotecas. A los dos años estaba en Israel (es judío y ello es muy evidente en lo que escribe) porque el padre de Manguel, fue embajador de Argentina en ese nuevo Israel. Volvió a Buenos Aires a estudiar, y entonces conoció, trató y se fascinó con Borges, pero aunque Manguel casi nunca haya dejado de volver ocasionalmente a su país de origen, lo abandonó en 1969. Entonces va a Francia e Inglaterra, e incluso con una editorial -“Éditions du Sud”- vive varios años en Tahití, con una cesura enmedio, porque pese a que los climas cálidos y húmedos, no son buenos para los libros, sin duda -gran letraherido- le
llamaron las sombras de Melville o de Stevenson o quien sabe si incluso de Somerset Maugham… Escritor de muchas cosas, pero sobre todo, editor y ensayista, Manguel forma una gran biblioteca que de cuando en cuando “desaparece” embalada (como ahora), porque no tiene el sitio idóneo donde colocarla. En 1982 va a Canadá y termina haciéndose ciudadano canadiense, civilizado y semidesierto gran país, que cuida de sus ciudadanos y no les exige. Canadiense
pues, escribe en inglés y en español. Como todos los amantes de los libros (para eso hicimos el esfuerzo) Manguel quiere trabajar en su propia biblioteca con tulipas verdes. No quiere las bibliotecas públicas, aunque sabe que su importancia es esencial. Entiende que no valen eslóganes ni anuncios -un famoso actor de cine leyendo un libro- para crear nuevos lectores. Manguel sabe -como yo- que el nuevo lector surge casi solo por la fascinación que alguien ejerce sobre él, sea Jules Verne o Jorge Luis Borges. Todo
esto me ha ido viniendo (en parte recuerdo) al leer el último libro de Alberto Manguel, “Mientras embalo mi biblioteca” -2017- publicado en España por Alianza, en una edición corta y bella. Manguel -junto a su amigo- tuvieron casi quince años la biblioteca en un muy pequeño pueblo francés, cerca del Loira. Desde fines de 2015 está embalada, porque Manguel ha estado en Nueva York y de nuevo en Buenos Aires (apenas dos años) como director de la Biblioteca Nacional de Argentina, lugar en que lo precedieron Paul Groussac y Borges… No tengo claro si ha dimitido del puesto o lo han cesado, porque al parecer -no sé si hay más- Manguel se saltaba hacia arriba todos los presupuestos y no dejaba de viajar. De momento su gran biblioteca sigue embalada, historia rara porque es tener lo que no se tiene. He visto un par de veces a Manguel en Madrid -siempre en actos de Alianza- y me resultó muy cordial. He leído libros suyos como “Una historia de la lectura” (creo que el más conocido) además “Guía de lugares imaginarios”, “Con
Borges”, “La biblioteca de noche” y una “Historia natural de la curiosidad”. Con Alberto Manguel -canadiense y argentino- uno piensa en esos grandes creadores judíos, que se han movido en un internacionalismo maravilloso. Pienso en el ya muy viejecito George Steiner, todo cultura, pensamiento y brillantez, pero es evidente que Manguel queda algo por debajo. Pero ha hecho una labor estupenda sobre el amor a los libros, las bibliotecas y la lectura… Curioso Manguel, metido en esa Cruzada, cuando la cultura es hoy cosa de muy pocos, y algunos hablan de la muerte del libro de papel, que Manguel defiende (por su tacto o su olor) frente a cualquiera libro electrónico.
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