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“¡Abajo el Régimen!”

(Este artículo se publica este viernes en los periódicos del grupo Promecal.)

La noche de la huelga, salí a dar un paseo por una zona céntrica de Madrid. Todo estaba muy tranquilo, más de lo habitual. Había menos gente y menos tráfico, pero se veían algunos taxis libres, sin miedo. No ví piquetes. Las huelgas de ahora, claro, no son las “huelgas revolucionarias” de 1900. Ni siquiera la huelga que le hicieron a Felipe González en 1988 y que paralizó el país, aunque en los siguientes comicios, Felipe tornara a ganar…

Lo único peculiar que vi en mi paseo fue a un par de chicos jóvenes (aire de estudiantes) que llevaban un spray en la mano y que en ciertas cristaleras –preferentemente bancos o casas de seguros- hacían pintadas. Yo iba detrás; cuando me vieron –con  tranquilidad- se metieron por una bocacalle lateral. Me acerqué. Supuse una pintada contra el Gobierno, pero me encontré con algo mucho más singular. La pintada, en raudas mayúsculas amarillas, decía: “¡Abajo el Régimen!”. Como soy mayor, de entrada pensé en el Régimen (no democrático) de Franco, como se decía. Pero eso es puro pasado. No, se referían, sin duda, a la actual democracia, española y europea, que los antisistema juzgan viciada y corrompida por el gran capital y los millonarios banqueros. Era una pintada antisistema, por tanto, contra el PP       –sí- y también contra el PSOE. Este es, realmente, el talante de un muy general descontento que la crisis provoca y difunde. Lo que decían asimismo los “indignados” del 15-M: “Otro mundo es posible”. Me creerán un iluso, pero siento que tienen razón, aunque (ya menos iluso) pienso que no saben hacerlo. Ellos quieren lo que en unas elecciones democráticas, sería el triunfo del voto en blanco. O sea, no rechazar, sino rehacer el sistema. Nuevas ideas, rostros nuevos. Pero esto no lo van a conseguir atacando al Sistema desde fuera (sin portavoces, sin un orden interno) sólo lo conseguirán entrando en el sistema y debilitándolo –hasta mudarlo- desde dentro. Es decir, creando un partido político antisistema (pero organizado y con ideología) y participando en la fea democracia de hoy –según piensan- para construir una más bella y renovada democracia de mañana. Tal es el solo camino. ¿Y la huelga? Ha hecho saber algo que el Gobierno sabe o debería saber de sobra: que hay muchas familias que sufren y que lo pasan mal; para muchísimos la situación es insostenible y que no podemos llegar a parecernos a Grecia. Terrible. Nada nuevo.


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